AGRADECIENDO

Me he dado cuenta de que la capacidad de ser agradecido es una señal de perfeccionamiento espiritual.

No me refiero a la capacidad de expresar gratitud sino a sentirla.

Mucha gente expresa gratitud exteriormente, pero la expresión real del agradecimiento no está en las palabras sino en el interior.

Este tipo de agradecimiento interior, que es un sentimiento de amor, equivale a sintonizarse con el Universo.

INTENTA SER AGRADECIDO

Sólo cuando seamos capaces de dar las gracias al Universo , comenzaremos a comprender que todos los dones, buenos o malos, proceden de Él y que no hay nada que temer.

En realidad nada es malo porque todo lo que nos resulta desagradable es siempre para aprender alguna lección importante o para purificarnos.

Demos gracias al Universo por todo y en todo momento.

Gracias por este nuevo mundo sembrado de abundancia.
Soy uno con Tu Espíritu.
Gracias por la paz y el amor que sembrastes en mi corazón.

ACARICIA EL ALMA DE UNA MUJER Y TENDRÁS SU CUERPO

La Mujer necesita que le acaricien el Alma antes que el cuerpo, porque solo así podrá abrir su esencia divina y sagrada, para llevar al Hombre a estados elevados de conciencia, que permitirán abrir un espacio de comunión intima donde podrán Sanar juntos....

Hay una frase que hace alusión a esta gran verdad, la comparto:

"Seduce mi mente y podrás tener mi cuerpo, encuentra mi alma y seré tuya para siempre."

Hay  diferentes actitudes posibles hacia el amor: puedes comértelo, te lo puedes tomar, lo puedes respirar, pero también puedes vivir en él. 

Aquellos que se lo comen se quedan en el plano físico y nunca encuentran satisfacción ya que se conforman con placeres bajos. 

Los placeres de los que lo beben son menos crudos, pero siguen estando confinados a las delicias y satisfacciones del plano astral. 

Los filósofos, escritores y artistas que han logrado alcanzar el plano mental son aquellos que respiran al amor; el amor es su fuente constante de inspiración. 

Sólo los que viven en el amor, en la sutil y etérea dimensión del amor, realmente lo poseen. 

Para ellos es la luz de la mente y el calor del corazón, y así derraman esa luz y ese calor sobre todos los que los rodean. 

Aquellos que viven en este amor poseen la plenitud.”

Desde siempre el ser humano ha buscado su alma gemela, esa media naranja con quien volverse uno y compartir camino en este plano. 

El amor en pareja como meta de vida, como necesidad; trastornado y capitalizado al máximo por el emporio de Disney. 

La relación como definición social de plenitud y felicidad, sabemos que la unión permite la expansión, sabemos que amor es todo lo que necesitamos…

Pero esa unión que tanto anhelamos ¿con quien es? ¿existe el alma gemela?

¿Estamos tratando de encontrar, como siempre, fuera lo que sólo hay dentro y por lo tanto condenados a una búsqueda sin fin? 

¿Te has detenido a pensar qué versión del amor aspiras manifestar, en cómo quieres encarnar tus relaciones y cómo quieres que te definan? 

Vivimos un escenario en el que el “amor” se “compra”, donde se viven relaciones por comodidad, dependencia y/o necesidad; se teme a la soledad, al compromiso y a la honestidad. 

Somos creadores de un entorno en el que las perversiones violentas, los juegos de poder y el miedo se multiplican a velocidades alarmantes. 

Construimos, entre todos, una realidad en la que elrespeto y la tolerancia son la excepción a la norma, en la que la igualdad casi no existe. 

Queremos resultados inmediatos que no requieren de disciplina, responsabilidad y/o  voluntad. 

Lo fácil y rápido como premisa, lo superficial por excelencia. 

Pero también queremos, necesitamos y creemos en el Amor… aunque generalmente nos perdemos en él. 

Entonces cabe preguntar: ¿queremos beberlo, comerlo, respirarlo, o queremos Ser Amor?

Rara vez vamos más allá, le tenemos miedo a la profundidad -y eso que Sócrates nos indicó hace miles de años que “la vida sin examinar no vale la pena vivirse.” 

En la aceleración constante híper-conectada -¿o será hiper-desconectada?- que vivimos, casi nunca nos detenemos a absorber la información que tenemos a nuestro alcance y que nos forma. 

Parecemos aceptarlo todo sin realmente procesarlo y procesarnos en él. 

No nos tomarnos el tiempo de entender, de asimilar los elementos presentes y como nos reflejan, de definir nuestra interpretación de estos elementos para luego manifestar de acuerdo a nuestra voluntad. 

Pocos asumen la verdadera responsabilidad de Ser… ¡pero eso sí como nos quejamos cuando las cosas no son como queremos que sean! Nos gusta el capricho, berrinchudos por excelencia.

Los principios de correspondencia son sencillos: como es afuera es adentro, como es arriba es abajo, no podemos reconocer algo que no hemos previamente encontrado en nosotros, no podemos recibir algo que no hemos dado –what comes around goes around, no puede haber reflejo de algo que no hay en ti. 

No existen las victimas de las circunstancias, como dice Aldous Huxley “la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” y ahí entra la voluntad de aceptar la Responsabilidad de Ser. “Nada sucede por si solo. 

Creo que todos los sucesos son creados por la voluntad” (William Burroughs), podemos ser agentes pasivos y seguirnos quejando y sufriendo, o podemos empezar a entonar nuestra voluntad con la frecuencia más intima de nuestro corazón.

…Pero para eso hay que conocer al corazón, hay que conocerse a sí mismo. 

Sobre la fachada del templo de Apolo, en el Oráculo de Delfos de la Antigua Grecia, se encontraba inscrita la siguiente frase: “Conócete a ti mismo” –sabemos que uno es siempre el punto de partida,  es lo único que realmente podemos aspirar a “comprender”. 

Conocerse a si mismo significa sin embargo, más que reconocer vicios y virtudes, se trata de (re)conocer nuestros diferentes cuerpos (físico, etéreo, mental, causal, astral, átmico…) y sus necesidades básicas. Es entretejer todas tus manifestaciones -unir cuerpo y espíritu.

Todo lo creado nace de esta unión, cada átomo es fruto de la fusión del espíritu (energía) con la materia. 

Es quizá mas bien esa unión la que tanto anhelamos y buscamos sin cesar: ese momento donde se entrelazan nuestros yos inferiores con nuestros yos superiores, la integración total de nuestro lado femenino y nuestro lado masculino, de nuestros opuestos… 

Fusión que permite que resonemos de acuerdo a lo más intimo de nuestra esencia en su totalidad y manifestemos de acuerdo a ella.

 Y esa unión es la que representa el ouroboros, serpiente que forma un circulo al comer su propia cola, símbolo del infinito, de lo eterno. 

Omraam Mikhaël Aïvanhov nos explica: 

“aquél que logra volverse un circulo entra en un mundo sin limitaciones, donde el “arriba” y el “abajo” ya no están separados. 

Todas las virtudes, las riquezas y los poderes de tu yo superior trasmutan a tu yo inferior. 

Lo superior y lo inferior se funden en uno y el hombre se vuelve divinidad.”

…Bien decía Sartre que “el hombre es fundamentalmente el deseo de ser Dios.” 

La fusión consciente de todos nuestros “yo’s” como exquisito ejercicio de alquimia buscando reconocernos como divinidad. ¿Acaso no dijo Jesús “ustedes son dioses“? 

En esa unión reside la esencia y el objetivo último de la magia -la clave de la manifestación, la que lo materializa todo. 

Y para alcanzar ese estado de fusión exquisito, para lograr expandir -nos y nuestros conceptos, tenemos que voltear la mirada hacia dentro y reconocernos en toda nuestra profundidad, infinitos. 

Prestemos atención a las posibilidades dentro de nuestra dimensión interna -es la única que nos acompaña en todo momento, y son ellas las que determinan que podamos o no disfrutar esta experiencia terrenal en toda su gloria. 

Y luego prestemos atención a nuestro entorno, traducción de nuestra intimidad. 

Carl Jung trabajaba sobre la máxima que “todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos”  …sobra decir que tenemos mucha introspección que hacer.

Es a través de la observación que podemos, además de encontrarnos, descubrir  el amor… “Encuentra el amor que buscas encontrando primero ese amor en ti. 

Aprende a descansar en ese lugar en ti, ese, tu verdadero hogar.” (Sri Sri Ravi Shankar) Podemos ahí, en ese lugar, conscientemente decidir que actitud queremos tomar hacia el amor –recordemos que hay etapas para todo.

No se puede Ser algo sin antes beberlo, comerlo y respirarlo.

En la integración podemos (re)conocer al “verdadero” amor y transmutarnos en él sin volver a perdernos en él. Por “verdadero” entendemos ese amor que va más allá de todo lo imaginable y lo inconcebible. 

Ese amor que no forma raíces, que no necesita poseer, no sufre de celos ni de ausencias. 

Trasgrede géneros, especies, planos, distancias y tiempo. 

Es ese amor que vives, eres, y manifiestas en todo momento con todo y todos los que te rodean sin excepción alguna.

Extrañamente una vez que conoces ese amor, ya nada importa, ya nada buscas, todo lo eres. Vives Aquí y Ahora, sabiendo que lo único permanente es el cambio (Heráclito) y que “escogemos nuestras alegrías y nuestras penas mucho antes de experimentarlas.” 

(Kahlil Gibran) No existen errores, sólo lecciones -consciente o inconscientemente manifestadas, activamente o pasivamente enfrentadas. –solo hay que tener el valor de Ser y de entonar la voluntad con el corazón. 

No importa si estás en una relación, en muchas o ninguna -los formatos constantemente mudan- no importa lo que recibes, como te tratan o lo que te sucede –todo lo transmutas. 

Te asumes, plenamente responsable de tu Ser y de tu entorno, sin miedo a nada –porqué no hay nada-, desdoblándote y desdoblando tu amor constantemente y de manera indiferente al resultado o al receptor.

Una vez que realmente entendemos esto, que encarnamos ese amor y nos (re)conocemos magos –abrazando todos nuestros aspectos, fundiendo todos nuestros “yo’s”, reconociéndonos en todas nuestras gamas- empieza realmente la Magia.

Te sabes eso que buscas y entonces te dedicas a apapachar -del náhuatl Papatzoa: ablandar algo sobándolo o metafísicamente, acariciar con el alma- a todo aquél que te rodea. Tú eres amor y te multiplicas en infinidad de formatos.

“Sino crees que tu vida va a durar para siempre ¿por qué titubeas encambiar? No desperdicies en tonterías tus actos sobre la tierra.” (Don Juan Matus)

 antes que el cuerpo, porque solo así podrá abrir su esencia divina y sagrada, para llevar al Hombre a estados elevados de conciencia, que permitirán abrir un espacio de comunión intima donde podrán Sanar juntos....

Hay una frase que hace alusión a esta gran verdad, la comparto:

"Seduce mi mente y podrás tener mi cuerpo, encuentra mi alma y seré tuya para siempre."

Hay diferentes actitudes posibles hacia el amor: puedes comértelo, te lo puedes tomar, lo puedes respirar, pero también puedes vivir en él.

Aquellos que se lo comen se quedan en el plano físico y nunca encuentran satisfacción ya que se conforman con placeres bajos.

Los placeres de los que lo beben son menos crudos, pero siguen estando confinados a las delicias y satisfacciones del plano astral.

Los filósofos, escritores y artistas que han logrado alcanzar el plano mental son aquellos que respiran al amor; el amor es su fuente constante de q et yrrrsqrseedewinspiración.

Sólo los que viven en el amor, en la sutil y etérea dimensión del amor, realmente lo poseen. Para ellos es la luz de la mente y el calor del corazón, y así derraman esa luz y ese calor sobre todos los que los rodean. Aquellos que viven en este amor poseen la plenitud.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov.

Desde siempre el ser el humano ha buscado el alma gemela, esa media naranja con quien volverse uno y compartir camino en este plano.

El amor en pareja como meta de vida, como necesidad; trastornado y capitalizado al máximo por el emporio de Disney.

La relación como definición social de plenitud y felicidad, sabemos que la unión permite la expansión, sabemos que amor es todo lo que necesitamos.

Pero esa unión que tanto anhelamos ¿con quien es? ¿existe el alma gemela?

¿Estamos tratando de encontrar, como siempre, fuera lo que sólo hay dentro y por lo tanto condenados a una búsqueda sin fin?

¿Te has detenido a pensar qué versión del amor aspiras manifestar, en cómo quieres encarnar tus relaciones y cómo quieres que te definan?

Vivimos un escenario en el que el “amor” se “compra”, donde se viven relaciones por comodidad, dependencia y/o necesidad; se teme a la soledad, al compromiso y a la honestidad.

Somos creadores de un entorno en el que las perversiones violentas, los juegos de poder y el miedo se multiplican a velocidades alarmantes.

Construimos, entre todos, una realidad en la que el respeto y la tolerancia son la excepción a la norma, en la que la igualdad casi no existe.

Queremos resultados inmediatos que no requieren de disciplina, responsabilidad y/o  voluntad.

Lo fácil y rápido como premisa, lo superficial por excelencia.

Pero también queremos, necesitamos y creemos en el Amor… aunque generalmente nos perdemos en él.

Entonces cabe preguntar: ¿queremos beberlo, comerlo, respirarlo, o queremos Ser Amor?

Rara vez vamos más allá, le tenemos miedo a la profundidad -y eso que Sócrates nos indicó hace miles de años que “la vida sin examinar no vale la pena vivirse.”

En la aceleración constante híper-conectada -¿o será hiper-desconectada? - que vivimos, casi nunca nos detenemos a absorber la información que tenemos a nuestro alcance y que nos forma.

Parecemos aceptarlo todo sin realmente procesarlo y procesarnos en él.

No nos tomarnos el tiempo de entender, de asimilar los elementos presentes y como nos reflejan, de definir nuestra interpretación de estos elementos para luego manifestar de acuerdo a nuestra voluntad.

Pocos asumen la verdadera responsabilidad de Ser… ¡pero eso sí como nos quejamos cuando las cosas no son como queremos que sean!

Nos gusta el capricho, berrinches por excelencia.

Los principios de correspondencia son sencillos:

*Como es afuera es adentro, como es arriba es abajo, no podemos reconocer algo que no hemos previamente encontrado en nosotros, no podemos recibir algo que no hemos dado –what comes around goes around, no puede haber reflejo de algo que no hay en ti. 

*No existen las víctimas de las circunstancias, como dice Aldous Huxley “la experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” y ahí entra la voluntad de aceptar la Responsabilidad de Ser.

*“Nada sucede por si solo. Creo que todos los sucesos son creados por la voluntad” (William Burroughs), podemos ser agentes pasivos y seguirnos quejando y sufriendo, o podemos empezar a entonar nuestra voluntad con la frecuencia más intima de nuestro corazón.

…Pero para eso hay que conocer al corazón, hay que conocerse a sí mismo. 

Sobre la fachada del templo de Apolo, en el Oráculo de Delfos de la Antigua Grecia, se encontraba inscrita la siguiente frase:

*“Conócete a ti mismo” –sabemos que uno es siempre el punto de partida,  es lo único que realmente podemos aspirar a “comprender”.

*Conocerse a si mismo significa sin embargo, más que reconocer vicios y virtudes, se trata de (re)conocer nuestros diferentes cuerpos (físico, etéreo, mental, causal, astral, átmico…) y sus necesidades básicas.

*Es entretejer todas tus manifestaciones -unir cuerpo y espíritu.

*Todo lo creado nace de esta unión, cada átomo es fruto de la fusión del espíritu (energía) con la materia. 

Es quizá mas bien esa unión la que tanto anhelamos y buscamos sin cesar: ese momento donde se entrelazan nuestros yos inferiores con nuestros yos superiores, la integración total de nuestro lado femenino y nuestro lado masculino, de nuestros opuestos…

*Fusión que permite que resonemos de acuerdo a lo más intimo de nuestra esencia en su totalidad y manifestemos de acuerdo a ella.

Y esa unión es la que representa el ouroboros, serpiente que forma un circulo al comer su propia cola, símbolo del infinito, de lo eterno. Omraam 

Mikhaël Aïvanhov nos explica: “aquél que logra volverse un circulo entra en un mundo sin limitaciones, donde el “arriba” y el “abajo” ya no están separados. 

Todas las virtudes, las riquezas y los poderes de tu yo superior trasmutan a tu yo inferior. 

Lo superior y lo inferior se funden en uno y el hombre se vuelve divinidad.”

…Bien decía Sartre que “el hombre es fundamentalmente el deseo de ser Dios.” 

La fusión consciente de todos nuestros “yo’s” como exquisito ejercicio de alquimia buscando reconocernos como divinidad. 

¿Acaso no dijo Jesús “ustedes son dioses“? 

En esa unión reside la esencia y el objetivo último de la magia -la clave de la manifestación, la que lo materializa todo. 

Y para alcanzar ese estado de fusión exquisito, para lograr expandirnos y nuestros conceptos, tenemos que voltear la mirada hacia dentro y reconocernos en toda nuestra profundidad, infinitos. 

Prestemos atención a las posibilidades dentro de nuestra dimensión interna -es la única que nos acompaña en todo momento, y son ellas las que determinan que podamos o no disfrutar esta experiencia terrenal en toda su gloria. 

Y luego prestemos atención a nuestro entorno, traducción de nuestra intimidad. 

Carl Jung trabajaba sobre la máxima que “todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos”  …sobra decir que tenemos mucha introspección que hacer.

Es a través de la observación que podemos, además de encontrarnos, descubrir  el amor… 

“Encuentra el amor que buscas encontrando primero ese amor en ti. 

Aprende a descansar en ese lugar en ti, ese, tu verdadero hogar.” (Sri Sri Ravi Shankar) Podemos ahí, en ese lugar, conscientemente decidir que actitud queremos tomar hacia el amor –recordemos que hay etapas para todo.

No se puede Ser algo sin antes beberlo, comerlo y respirarlo.

En la integración podemos (re)conocer al “verdadero” amor y transmutarnos en él sin volver a perdernos en él. 

Por “verdadero” entendemos ese amor que va más allá de todo lo imaginable y lo inconcebible. 

Ese amor que no forma raíces, que no necesita poseer, no sufre de celos ni de ausencias. 

Trasgrede géneros, especies, planos, distancias y tiempo. 

Es ese amor que vives, eres, y manífiestas en todo momento con todo y todos los que te rodean sin excepción alguna.

Extrañamente una vez que conoces ese amor, ya nada importa, ya nada buscas, todo lo eres. 

Vives Aquí y Ahora, sabiendo que lo único permanente es el cambio (Heráclito) y que “escogemos nuestras alegrías y nuestras penas mucho antes de experimentarlas.” (Kahlil Gibran) No existen errores, sólo lecciones -consciente o inconscientemente manifestadas, activamente o pasivamente enfrentadas. –solo hay que tener el valor de Ser y de entonar la voluntad con el corazón. 

No importa si estás en una relación, en muchas o ninguna -los formatos constantemente mudan- no importa lo que recibes, como te tratan o lo que te sucede –todo lo transmutas. 

Te asumes, plenamente responsable de tu Ser y de tu entorno, sin miedo a nada –porqué no hay nada más-desdoblándote y de desdoblado nuestro amor- constantemente y de manera indiferente al resultado o al receptor.

Una vez que realmente entendemos esto, que encarnamos ese amor y nos (re)conocemos magos –abrazando todos nuestros aspectos, fundiendo todos nuestros “yo’s”, reconociéndonos en todas nuestras gamas- empieza realmente la Magia.

Teresa es eso q buscas entonces te dedicas a apapachar -del náhuatl Papatzoa: ablandar algo sobándolo o metafísicamente, acariciar con el alma- a todo aquél que te rodea. Tú eres amor y te multiplicas en infinidad de formatos.

“Sino crees que tu vida va a durar para siempre ¿por qué titubeas en cambiar? 

No desperdicies en tonterías tus actos sobre la tierra.” (Don Juan Matus)

HAY DOS LOBOS EN TI

En una noche estrellada, un abuelo cherokee estaba enseñando a sus nietos sobre cómo debían orientar su vida, sobre cómo cada uno de nosotros decide, poco a poco, qué tipo de persona quiere ser.

Y lo hacía con esa sabia pedagogía de los cuentos y las fábulas antiguas.

Les decía: “Todo hombre tiene siempre una dura pelea en su interior.

Una lucha que hay también dentro de mí.

Un combate terrible entre dos lobos.”

 “¿Y quiénes son esos dos lobos?”, preguntaban intrigados los nietos.

“Un lobo representa el miedo, y el otro el amor”, contestó el anciano.

Les explicaba que el primer lobo encarna la envidia, el rencor, la arrogancia, ese victimismo que nos hace sentir lástima de nosotros mismos y nos hace dejar de luchar.

Un lobo que tiene miedo porque es inseguro, y que pretende encubrir ese miedo con agresividad, mintiendo, atacando a traición.

El otro lobo, el que representa el amor, también tiene que luchar.

El amor no es pasivo y despreocupado, tiene que luchar constantemente para sobrevivir.

Tiene que esforzarse en cada momento para crear espacios de paz, de libertad, de afecto, de comprensión.

Tiene que sobreponerse a la mentira de los demás, a su ingratitud, a la tentación que sentimos de responder al mal siguiendo la misma senda.

“Y esos dos lobos también están peleando dentro de vosotros.

¿No lo notáis?”, concluyó el abuelo, mirándoles con atención.

Los nietos se quedaron pensativos.

Empezaron luego a hacer esas preguntas que los niños suelen plantear con sorprendente clarividencia.

Eran pequeñas cuestiones que confirmaban esa lucha interior que se produce ya desde la más tierna infancia en cualquier persona, y que conviene ayudar a reconocer y valorar cuanto antes.

Al final, surgió la pregunta clave, la que, lógicamente, más inquietaba a los pequeños:

“Abuelo, es verdad que están los dos dentro de nosotros, pero, al final… ¿qué lobo ganará?”.

El anciano se detuvo un momento, para que su silencio diera más solemnidad a algo que era importante para la educación moral de aquellos chicos:

“¿Queréis saber cuál de los dos lobos vencerá?

Es muy fácil. Aquel que tú decidas alimentar”.

Dentro de nosotros tenemos también esos dos lobos: el mal y el bien, el miedo y la confianza, la tendencia a volcar nuestros intereses en nosotros mismos o en los demás.

La pelea es diaria.

Cada momento, en nuestro interior, tomamos pequeñas decisiones.

Alimentamos a un lobo o al otro.

Unas veces nos damos cuenta de que lo hacemos, y otras, por la costumbre, casi no lo advertimos, pero lo hacemos igualmente. 

De nosotros depende que un lobo se haga más grande y más fuerte, y mantenga a raya al otro.

Y puede haber épocas en que uno de ellos, que parecía estar ganando, sufra sorprendentes derrotas.

Es quizá un aviso de la naturaleza, que nos previene contra el engaño de pensar que el bien puede mantener su predominio sin esfuerzo o, por el contrario, que el mal no puede vencerse.

La pelea es diaria y nunca está totalmente decidida.

Ahí está en buena parte el aliciente y la gracia de vivir.

Dirigiendo nuestros pensamientos, podemos alimentar el pesimismo o el optimismo.

Modulando nuestros deseos, podemos alimentar el egoísmo o la generosidad.

Podemos encerrarnos en el victimismo o bien transmitir un mensaje positivo.

Churchill decía que “un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, mientras que un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Ante la adversidad, que se presenta a diario en nuestra vida, podemos abandonarnos a nuestros miedos o hacerles frente.

Si damos demasiado espacio al miedo al rechazo o al fracaso, si pensamos demasiado en el “qué dirán”, o nos repetimos demasiado esos mensajes que nos desaniman en vez de animar, entonces, nos predisponemos al fracaso, porque, como decía Henry Ford, “si crees que puedes, tienes razón; y si crees que no puedes, también tienes razón”.

LA MARIPOSA AZUL

Cuenta esta leyenda oriental, que hace muchos años, un hombre enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas.

Las dos niñas eran muy curiosas, inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente invadían a preguntas a su padre, para satisfacer su hambre de querer saber. A veces, su padre podía responderles sabiamente, sin embargo, las preguntas de sus hijas le impedían darles una respuesta correcta o que convenciera a las pequeñas.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas de vacaciones a convivir y aprender con un sabio, el cual vivía en lo alto de una colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas le planteaban, sin ni siquiera dudar.

Sin embargo, las dos hermanas decidieron hacerle una picara trampa al sabio, para medir su sabiduría. Una noche, ambas comenzaron a idear un plan: proponerle al sabio una pregunta que éste no fuera capaz de responder.

-¿Cómo podremos engañar al sabio? ¿Qué pregunta podríamos hacerle que no sea capaz de responder?- preguntó la hermana pequeña a la más mayor.

-Espera aquí, enseguida te lo mostraré- indicó la mayor.
La hermana mayor salió al monte y regresó al cabo de una hora. Tenía su delantal cerrado a modo de saco, escondiendo algo.

-¿Qué tienes ahí?- preguntó la hermana pequeña.

La hermana mayor metió su mano en el delantal y le mostró a la niña una hermosa mariposa azul.

-¡Qué belleza! ¿Qué vas a hacer con ella?

-Esta será nuestra arma para hacer la pregunta trampa al maestro. Iremos en su busca y esconderé esta mariposa en mi mano. Entonces le preguntaré al sabio si la mariposa que está en mi mano está viva o muerta. Si él responde que está viva, apretaré mi mano y la mataré. Si responde que está muerta, la dejaré libre. Por lo tanto, conteste lo que conteste, su respuesta será siempre errónea.

Aceptando la propuesta de la hermana mayor, amabas niñas fueron a buscar al sabio.
-Sabio- dijo la mayor- ¿Podría indicarnos si la mariposa que llevo en mi mano está viva o está muerta?

A lo que el sabio, con una sonrisa pícara, le contestó: “Depende de ti, ella está en tus manos”.

Nuestro presente y nuestro futuro esta únicamente en nuestras manos. Nunca debemos culpar a alguien si algo falla. Si algo perdemos o si algo conseguimos, nosotros somos los únicos responsables.

La mariposa azul es nuestra vida. En nuestras manos está que queremos hacer con ella.

TEN PRESENTE

Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.

Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.

Que es mas fácil reaccionar que pensar.

Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.

Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.

Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.

Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.

Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.

Que las personas honestas tienen mas éxito al paso del tiempo.

Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.

Que no importa qué tan lejos he estado de Dios, siempre me vuelve a recibir.

Que todos somos responsables de nuestros actos.

Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.

Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.

Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.

Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.

Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos, ayer y mañana. El único momento valioso es “ahora”.

Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.

Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.

Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.

Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.

Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.

Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿que pasa si me cree?

Que es más importante que me perdone a mi mismo, a que otros me perdonen.

Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.

Que la violencia atrae más violencia.

Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.

Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.

Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.

Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.

Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.

Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.

Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.

Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias.

Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.

Y, si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso, y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír.

Mahatma Gandhi

LO QUE A MI ME INTERESA

No me interesa saber a qué te dedicas.

Quiero saber qué es lo que añoras y si te atreves a soñar o alcanzar lo que tu corazón ansía.


No me interesa saber qué edad tienes.
Quiero saber si te arriesgarás a parecer un loco por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.


No me interesa saber qué planetas están cuadrando tu luna.


Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena, si has estado abierto a las traiciones de la vida, o te has marchitado y cerrado por miedo a más dolor.


Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuyo o mío, sin moverte para esconderlo, diluirlo o arreglarlo.


Quiero saber si puedes estar con alegría, tuya o mía, y si puedes danzar libremente y dejar que el éxtasis te llene hasta las puntas de los dedos de tus manos y de los pies, sin advertirnos de ser cuidadosos, ser realistas o recordar las limitaciones de ser humano.


No me interesa si la historia que me estás contando es verdad.


Quiero saber si puedes desilusionar a otros por ser sincero contigo mismo, si puedes resistir la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.


Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.


Quiero saber si puedes ver belleza hasta en los días feos, y si puedes nutrir tu vida desde la presencia de Dios.


Quiero saber si puedes vivir con fallos, tuyos y míos, y ponerte a gritar a la luna llena plateada en la orilla del lago.


No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes.


Quiero saber si puedes tenerte en pie después de una noche de pena y desesperación, débil y amoratado hasta los huesos, y hacer lo que necesita estar hecho para los niños.


No me interesa saber quién eres, ni porqué estás aquí.


Quiero saber si te puedes parar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.
No me interesa dónde, qué o con quién has estudiado.


Quiero saber si te sostienes desde adentro cuando todo se cae a tu alrededor.


Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si verdaderamente disfrutas la compañía que mantienes en tus momentos de soledad.

Khalil Gibrán

LA LEYENDA DEL VERDADERO AMIGO

Dice una linda leyenda que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

-Hoy, mi mejor amigo me pego una bofetada en el rostro.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

-Hoy, mi mejor amigo me salvo la vida.Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió:

-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

(Cuento anónimo)

ORACIÓN PARA ACTIVAR EL PÉNDULO Y LAS ENERGÍAS

La oración para activar el péndulo permitirá activar todas las energías en función del propósito que se desea alcanzar. Es decir...