SÍ DIOS TE HABLABA ¿QUE TE DIRÍA?

Imagina que en ese espacio donde te encuentras ahora leyéndome, hay una puerta por donde está entrando el mismo Dios en persona.

Si, es Dios! No te distraigas conmigo y visualiza su rostro, o la forma que tiene, el color a su alrededor o la sensación que viene a tu cuerpo, siente la inmensa sorpresa de tener a Dios contigo; tu corazón late fuertemente y puedes escuchar a tu propia voz que te pregunta una y otra vez ¿Qué hace Dios aquí?

Dios, que monitorea tu respiración y cada uno de tus pensamientos, sabe de tu desconcierto, así que se sienta frente a ti, te mira fijamente a los ojos y después te dice:

“Siempre he estado en ti.

Estoy contigo ahora y estaré en ti mientras existas.

Estoy contigo y en ti cuando ríes, lloras, te preocupas, te maltratas, te amas, aún cuando te odias; estoy en ti aún cuando te sientes culpable o cuando no puedes dormir porque te angustia tu propia vida; si me niegas o si me amas también estoy en ti, si crees haber lastimado a alguien, si no logras estar en paz contigo también soy tú, así mismo cuando crees que eres cruel o cuando derrochas bondad también estoy en ti.

Soy el alma de todas las cosas, de todos los seres, de todo el Universo y por eso tu naturaleza es lo que YO SOY, entonces si Yo estoy en Ti, tú también eres Dios”.

Una brisa fresca entra por la habitación donde te encuentras ahora y tu vista deja de percibir a Dios en esta dimensión.

Sus palabras resuenan en ti, haciendo que te sientas digna/o de estar aquí, merecedora/o de toda la prosperidad que existe y más liviana/o sin la pesada carga de la culpa…

Ahora será más sencillo que comprendas que el problema humano radica en la separación.

Creemos que Dios es un tipo sentado en algún lugar del cielo, que se encuentra muy pendiente de cada paso que damos y de cada equivocación nuestra para castigarnos; que además de todo, sus castigos son terribles porque pueden ir desde una simple caída por las escaleras de la casa, hasta la pérdida de la vida en un accidente; pero Dios está muy lejos de ser ese mito que hemos creado.

Entonces pensando de manera más lógica me pregunto ¿Cómo sería nuestro mundo interior si creyéramos que cada paso que damos es inspirado por la voluntad divina?

¿De qué color veríamos la vida si supiéramos que los ojos que miran este escrito son los mismos ojos de Dios?

¿Sin la culpa de por medio habría enfermedad y mal-estar en la Tierra?

¿Acaso seríamos inmortales?

Si supiéramos que cada paso que damos es perfecto aunque nos hayan enseñado lo contrario ¿Seríamos felices?; si comprendiéramos que cada pensamiento que elegimos sincroniza con la totalidad y que no poseemos la facultad de causar un daño real a alguien porque todo es por elección propia, si recordáramos además que Dios no puede ser amenazado ¿Hallaríamos paz y tranquilidad en nuestro ser?

Eres un ser humano sin etiqueta, la divinidad que vive en ti no te permite ser totalmente algo o totalmente nada.

Has elegido creer que algunas emociones son perjudiciales, cuando lo que tal vez podría hacerte daño es la no aceptación de las mismas como un peldaño en la escalera del conocimiento; cada sentimiento que se genera en el Planeta pasa por el filtro humano para tomar forma, así que como Dios, tienes todo el poder de elegir. Ahora sabes que cuando sientes miedo, vergüenza, culpa, tristeza, angustia, preocupación o soledad, también eres perfecta/o, eres infinita/o, eres la mejor experiencia y eres luz.

Mi mensaje para ti (ten en cuenta que Yo Soy tú misma/o) es que consideres la posibilidad de la existencia de Dios en ti, como lo es la savia en el tronco de un árbol y como lo es la sal en cada una de tus lágrimas; el saberlo te dará la sensación de ser perfecta/o de no estar sola/o, te hará entender que no eres una pequeñísima parte perdida en el Universo, sino que la omnipotencia de el Universo radica en una pequeñísima parte de ti.

Gracias por leerme.

Fuente: vivicervera