MANDALA

La palabra mandala procede del sánscrito clásico.

Esta compuesta de las palabras mand, que significa "trazar", y la, que significa "circulo" o "centro sagrado". 

"Mandala" se traduce a veces por "recipiente de esencias", término que da una idea de sus significados psicológicos y místicos.

En las tradiciones hinduista y budista, el mandala es un símbolo sagrado del viaje espiritual; es una representación pictórica  en dos dimensiones de un universo divino multidimensional.
 
Los símbolos y figuras que aparecen en los complicados mandalas pintados de estas tradiciones se limitan a sugerir lo que representan, una vivencia del carácter absoluto de la realidad con todo su esplendor y con toda su bienaventuranza, y la consecución de la iluminación.

Los caminos hinduista y budista, aunque semejantes entre si, son distintos.

El camino hinduista trata del descubrimiento de que el yo es uno con lo divino, mientras que el camino budista recalca la naturaleza búdica, la posibilidad de iluminación.

Pero en ambas tradiciones, las representaciones pictóricas complicadas del mandala simbolizan los aspectos no visibles de la realidad y son una ayuda para el desarrollo espiritual.

Los mandalas a lo largo de los siglos

El empleo del mandala, o de la forma circular no se ha limitado a las tradiciones hinduista y budista.

Los hombres han empleado instintivamente el círculo desde tiempos prehistóricos como símbolo de todos los aspectos de la existencia humana y planetaria, desde los seculares hasta los espirituales, desde los más profanos hasta los más profundos.

El mandala aparece, por ejemplo, en el arte indígena y prehistórico, en los petroglifos espirales de los yacimientos neolíticos, en los círculos pictográficos tallados en la roca en el suroeste de los Estados Unidos y en los símbolos que pintan las mujeres del sudeste asiático junto a la puerta de su casa para expulsar la energía negativa.

Los cristianos de otras épocas emplearon mucho los mandalas como recurso didáctico, primero en pinturas en las paredes de las iglesias y, más tarde, en forma de magníficos rosetones de vidrieras.

En tiempos recientes, el Psicólogo Carl Jung (1875-1961) empleó los mandalas como instrumento para alcanzar la integridad psicológica. 

Y el mandala aparece hoy día en la arquitectura de las cúpulas geodésicas creadas por Buckminster Fuller y en las esculturas térreas del artista britanico Andy Goldswody.