TRANSFORMACIÓN (1) y (2)

TRANSFORMACIÓN (1)

Una vida no examinada no merece la pena ser vivida. (Sócrates)

El examen de las propias experiencias es una facultad que tan sólo la especie humana puede realizar. Cada noche, el hecho de revisar lo que hemos vivido durante el día, es un lujo que no debe pasar desapercibido en el desarrollo integral como personas. El simple repaso de los acontecimientos más significativos del día y el hecho de dedicar unos minutos al final de la jornada, es un regalo evolutivo de consecuencias insospechadas.


¿Qué ha sucedido hoy? Si usted opta por su desarrollo personal, de manera eficaz y acelerada, trate de mirar el día vivido y permita que su mente rastree entre los sucesos significativos. Decida adquirir el hábito de examinar la experiencia cotidiana y convertirá en aprendizaje los momentos más habituales de su existencia. Mediante este simple ejercicio se hará consciente de lo que, realmente, sucede “detrás de la escena”, evitando repeticiones de conductas automáticas y sintiendo como abre nuevos ciclos con actitudes y metas renovadas. Sin duda, un examen que aportará inteligentes alineamientos con el sentido último de su vida.

Cada día vivido nos “trae” asuntos significativos que nuestra consciencia transforma en escalones espirales de la siguiente vuelta. ¿Qué ha sucedido en este año?. Una pregunta que conviene hacerse al cierre de un ciclo, en la víspera de un cumpleaños o en una simple “noche vieja”. Recuerde que una mente sin objetivos es como un barco que, cuando enfrenta una tormenta, da vueltas a la deriva.


Para responder a la pregunta, ¿qué ha sucedido en el día de hoy?, la mente rastrea por los intereses y objetivos que uno se ha marcado para el período que ahora examina y observa. Por ejemplo, si en esta etapa de la vida, para uno mismo lo importante es el éxito y la prosperidad económica, la respuesta buscará todos los momentos del día en los que dichas cuestiones se vean afectadas. Si lo que en dicho ciclo están en juego aspectos tales como su autoestima, sus afectos y expansión de consciencia, los hechos que seleccionará su mente serán aquellos que tengan que ver con tales metas.

La Tecnología de la Transformación aborda la construcción de preguntas de poder sobre el inconsciente, cuyas respuestas, en sí mismas, resultan transformadoras. Si pregunta, “¿en qué he progresado hoy?”, reforzará los progresos realizados en la jornada. Si pregunta, “¿qué ha sucedido hoy de especial, mágico o significativo?”, reforzará su aventura interior y el sentido evolutivo de su vida. Es posible que lo que interese sea la calidad de su vida afectiva y entonces se pregunte, “¿en qué momentos he sentido generosidad y compasión?” Si le interesa salir de un cuadro mental depresivo, se preguntará, “¿de qué he gozado hoy?” Y si lo que mueve la vida es el servicio a los demás, puede preguntarse, “¿a quién he ayudado hoy?”

Recuerde que todo minuto dedicado a la capitulación y toma de conciencia del día vivido es la mejor inversión que uno puede hacer para su desarrollo como persona lúcida y despierta. Pronto comprobará que los efectos transformadores del auto-examen son desproporcionados al esfuerzo que demandan. Es por ello que merece la pena no cerrar ni un sola jornada, sin antes dedicar unos instantes al procesamiento del pasado “trozo de vida”. El examen del día, sin auto-reproches ni alabanzas, es un hábito con poder suficiente como para asegurar su crecimiento y erradicar de su vida pensamientos y conductas no deseadas. Un ejercicio de apariencia simple y, sin embargo, de increíbles consecuencias. Proceda a observar y examinar, y los cambios vendrán por sí solos, tan suaves y contundentes como las brisas del alba.



TRANSFORMACIÓN.(2)

El futuro dejado a sí mismo solamente repite el pasado. El cambio sólo puede ocurrir ahora. Nisargadatta.

Cuando lanzamos una piedra a un estanque de aguas serenas, brotan pequeñas olas concéntricas que se expanden repetidas y alineadas. Una ley natural rige la sucesión de sus círculos y la pauta de los tiempos entre cada una de las ondulaciones que llegan a las orillas.


Nuestro organismo también se despliega en espirales mediante cadenas de ácidos que conforman el andamiaje de las futuras células. Espirales que dibujan, una y otra vez, el diseño preestablecido por la información genética. De la misma forma, se comporta la mente del ser humano, cuya íntima experiencia también está sujeta a leyes y ritmos que laten en determinadas secuencias.

Se dice que cada siete años suceden cambios importantes en el periplo de nuestra vida. Se trata, no sólo de cambios fisiológicos que modifican nuestro cuerpo a través de la muerte y nacimiento de todas las células, sino también, de acontecimientos que influyen en el nuevo ciclo y que suponen la frontera de la siguiente vuelta. Y así como el Universo se compone de esferas que giran elípticas en una danza previsible de increíble precisión y gracia, de la misma forma, nuestra vida también tiende a repetir su historia, aportando en sus espirales, cada vez más amplias, tendencias previsibles en el seno de una más expandida consciencia.


¿Cómo salir de la rueda de las sucesiones y tendencias?
¿Cómo evitar repeticiones que nos enfrenten a desenlaces conocidos que tal vez uno no desea?

Los entendidos afirman que, primeramente, conviene tomar consciencia clara y detallada, tanto del “guión” forjado a través de nuestras primeras experiencias, como del programa de creencias que subyace en nuestra historia. También señalan que para evitar repeticiones conviene decidir otras opciones y caminos diferentes que dibujen una nueva trayectoria. Para escapar de la vieja conducta, asimismo afirman que es preciso mantener un estado mental de atención sostenida. Es decir, un nivel de consciencia en que el automatismo y la influencia de lo viejo, no sustituyan a la elección constante que ejercemos con plena voluntad y consciencia.

Al parecer, la llave de oro para escapar de la “noria repetitiva” es darse cuenta de las tendencias de nuestra mente y de los procesos profundos que conforman el juego de motivaciones y latidos del alma. Conforme las raíces de nuestros deseos son observados, uno se va liberando de la tiranía de la inercia y se siente capacitado a decidir su destino y reinventar su persona.


Pero más allá de nuestra mente y sus vueltas, está uno mismo: ESO, observador neutro y ecuánime de los programas de ida y vuelta. Uno Es, Testigo de la mente y sus patrones, tanto de los que llevan a la repetición, como de los que permiten optar por conductas más deseadas. En realidad, el Yo Observador no se mueve, es la mente la única que da vueltas. El Observador ni evalúa, ni prefiere, ni rechaza, ni aprueba, tan sólo atestigua lo que las diversas partes de su mente elaboran. El Testigo interno no es la mente y sus espirales, ni su cuerpo, ni tan siquiera su alma. UNO es Infinitud, Totalidad, Vacuidad Resplandeciente. Y finalmente, si nos preguntamos, ¿cómo llegar?, ¿cómo salir de la noria de la conciencia ordinaria? ... Los Vedas responden que: observando a la noria dar sus vueltas.

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